Si hay un problema con los comedores sociales en nuestro país es el contexto en el que una persona sin hogar o sin posibilidades se ve inmersa a la hora de buscar su alimento diario. Un comedor social, aunque cumple una función de indudable utilidad en nuestra sociedad, desnaturaliza el proceso de integración de las personas en las rutinas diarias corriendo el riesgo de potenciar su estigma o atentar contra su dignidad. A veces no se trata del fondo, di no de la forma en la que ayudamos a las personas. Por eso esta iniciativa del The OzHarvest Market en Australia nos encanta. Se trata de un supermercado abastecido con productos en perfecto estado que podrías encontrar en cualquier supermercado común y que por diferentes motivos han sido donados o se iban a desperdiciar. Las personas que acuden a este supermercado, que está basado en la filosofía de “coge lo que necesites”, pueden llenar de forma autónoma sus cestas de la compra como si de cualquier otra superficie se tratara, con la única diferencia que al pasar por caja no tendrá que desembolsar nada por la compra. Vamos como en Amazon Go, pero sin factura a final de mes. En la vida, al margen de la necesidad básica de alimentación, es importante cuidar también la de autorealización del ser humano, y pese a que la diferencia entre este supermercado y un banco de alimentos o comedor social habitual parezca nimia, realmente no lo es. Diferenciar entre solidaridad y caridad es trascendental. La caridad parte de la base del desequilibrio, mientras que la solidaridad siempre es de igual a igual. ¡Solidaridad power!

 

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