En la ciudad de los sueños

En el imaginario de la ciencia ficción clásico, son comúnmente aceptadas -y repetidamente usadas en infinidad de filmes- las tres leyes de la robótica que acuñó el genial escritor e impulsor del género, Isaac Asimov. Pero pocos conoces la ley cero de la robótica. Una ley, que como el anillo único de poder que gobernaba a todos, prevalece sobre las otras tres pues su fin es mucho más elevado y primordial: la preservación de la humanidad. Un robot no hará daño a la Humanidad o, por inacción, permitir que la Humanidad sufra daño. Nosotros, lejos de ponernos trascendentes, somos firmes…